Riesgo a la democracia_Carta al Director del Diario La Tercera

SEÑOR DIRECTOR

El día en que se normalice la intolerancia y el dogmatismo del trending topic en la toma de decisiones, se acabará la democracia representativa.

Daniel Burgos Bravo
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Carta al Director del Diario La Tercera publicada el día 03 de agosto de 2020 [descarga].-

Gran problema_Carta al Director del Diario La Segunda

Señor director, 

El problema más grande del potencial retiro del 10% de los fondos de pensiones, es qué pasará con el 90% restante; he ahí la madre de todas las batallas.

Daniel Burgos Bravo
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Carta al Director del Diario La Segunda publicada el día 17 de julio de 2020 [descarga].-

Frustración_Carta al Director del Diario La Segunda

Señor Director: 

Los indicadores económicos del país, y las proyecciones de organismos nacionales e internacionales, visibilizan un sombrío escenario pospandemia. Se tornará cada vez más palmario el ocuparse de necesidades que parecían superadas en el acceso: salud, educación, trabajo, alimentación o vivienda. Áreas esenciales de las cuales el Estado, el sector privado y la sociedad civil no pueden eludir su responsabilidad. 

Se respira un sentimiento de frustración que llama a la reflexión y no necesariamente a la refundación, como algunos plantean. 

Daniel Burgos Bravo

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Carta al Director del Diario La Segunda publicada el día 7 de julio de 2020 [descarga].-

Excedentes del Fondo Solidario_Carta a la Directora del Diario Financiero

Señora Directora:

Sobre el uso de los excedentes del Fondo Solidario y la idea de modificar la ley para permitir el acceso a instituciones fuera del Cruch, la autoridad ha argumentado que es momento de que el sistema colabore y las universidades que históricamente han recibido mayores aportes del Estado puedan apoyar solidariamente a otras.

Una propuesta así conlleva una disputa artificial entre instituciones que hoy en muchos casos requieren trabajar coordinadas, independiente de su dependencia o propiedad. Es paradojal que hoy se solicite un nivel de solidaridad inédito, considerando que muchas instituciones que son del Estado requerirán apoyos adicionales para enfrentar "las crisis" que se avecinan.

Daniel Burgos Bravo
Senador Universitario U. de Chile
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Carta a la Directora del Diario Financiero publicada el lunes 8 de junio de 2020 [descarga].-

La ética de la función pública en tiempos de crisis_Columna de opinión publicada en diarioUchile

La explosión social de octubre de 2019 ha sido y será profundamente analizada por diversos actores sociales e intelectuales. Las razones o los motivos de la visibilización de aquel malestar   son de especial relevancia a la hora de analizar los fenómenos políticos, las decisiones gubernamentales y su repercusión en la sociedad.

Así las cosas, es posible concordar que la crisis social es en lo principal una crisis de representatividad y legitimidad institucional, unida a una serie de abusos y desigualdad que se encontraban no solo aceptadas por el establishment, sino que también naturalizadas por muchos que las miraban con resignación y otros que las sufrían con dolor.

La exposición y posterior crisis, que ha tenido su salida política en la revisión del contrato social nacional con la posibilidad de redactar una nueva constitución, se ha unido a una emergencia sanitaria sin precedentes en las últimas décadas, la cual ha afectado profundamente las formas de vida y tendrá un impacto económico insospechado. La pandemia por el brote de COVID-19 ha conllevado un cambio sustancial a nivel mundial de las relaciones sociales, políticas y económicas, lo que aún es imposible evaluar en atención a la emergencia sanitaria que se vive en Chile y el mundo.

Lo que sí es claro, es que la ética de la función pública se releva de manera especial en tiempos de dificultades profundas. La conjunción de la crisis social y la crisis sanitaria por el COVID-19 nos hablan de la importancia del ejercicio profesional bajo parámetros de probidad absoluta, con preeminencia del interés general por sobre el particular.

En el sentido de lo expuesto, es sin duda el Estado y sus instituciones las que se tornan esenciales para la vida y la paz social. Si bien la verbalización de una serie de grafitis posteriores a octubre de 2019 en el centro cívico de Santiago, son abiertamente dolorosas por su expresión de resentimiento contra el Estado y lo público, es precisamente la función pública la que permite minimizar el malestar contra las instituciones.

Hoy en día, todo lo que parezca institucional, asociado a lo público o a la representación, se encuentra en tela de juicio. La función pública es vapuleada y caricaturizada permanentemente, ya no solo por aquellos que prefieren un Estado débil y servil a la iniciativa depredadora de algunos, sino que también para aquellos que creen que el aparataje estatal es un instrumento de dominio capitalista. Son sin lugar a duda momentos difíciles para los que ejercemos una función pública, considerando la indisoluble relación cultural que en Chile se le da al Gobierno con la administración del Estado.

Y es en estas circunstancias donde se torna relevante la función pública y el comportamiento del cuerpo de funcionarios, que son aquellos que dan valor y permiten acercar a través del principio de probidad administrativa, las acciones del Estado al ciudadano. Es ahora cuando sin tener mayores responsabilidades o derechamente ninguna de una crisis social histórica o del manejo de una emergencia sanitaria, cuando el servidor público debe relevar su estructura formativa de privilegiar el deber por sobre el derecho y empatizar con el ciudadano, más allá del Gobierno de turno.

Es aquel funcionario público, en la repartición que corresponda y con el rol que le asiste asumir, el principal factor de recuperación de la confianza ciudadana perdida; en el trato deferente y en la conducta intachable se encuentra la llave que en tiempos de crisis permite sobrellevar los vaivenes sociales y económicos. Es en la ética de la función pública donde parte una forma de actuar institucional, que podrá superar cualquier crisis y legitimar la acción del Estado por el bien común.

Hace algunas semanas vi escrito en una pared cerca de mi lugar de residencia la frase: “El Estado es el verdadero enemigo”; aquello, más allá de ser una frase con profundo sentido de odio y muy alejado de quienes aman servir a otros, encierra en esencia una contradicción. El Estado moderno, y particularmente el Estado chileno, están constituidos para el bien común de la sociedad, donde sus servidores públicos son aquellos que permiten en la primera, segunda y tercera línea, superar las crisis a las que nos enfrentemos ahora y a las que se combatirán en el futuro.

Es por todo lo expuesto, que hoy más que nunca el ejercicio ético de la función pública permite iniciar esta enorme aventura de recuperar la confianza perdida. Gran tarea para aquellos que desean cambiar el mundo desde los escritorios.



Columna de opinión publicada en diarioUchile el día lunes 4 de mayo de 2020 [descarga].-

El Estado_Carta al Director del Diario La Segunda

Señor Director: 

Tras la explosión social se han manifestado en la calle expresiones que señalan al Estado y sus instituciones como enemigo de la sociedad. Asimismo, por muchos años corrientes de pensamiento han sostenido la necesidad de reducir sistemáticamente al Estado, con un profundo desprecio por la actividad en los asuntos públicos. 

Hoy, en el contexto de la pandemia, parece ser que el centro de todas las soluciones estuviera en el Estado. Aquello no podría ser de otra manera, en situaciones donde la salud pública se encuentra amenazada y la economía en jaque, considerando la promoción del bien común que tiene como objetivo el Estado. Así las cosas, no cabe más que confiar en el Estado y quienes lo dirigen hoy. 

Daniel Burgos Bravo

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Carta al Director del Diario La Segunda publicada el día 14 de abril de 2020 [descarga].-

Cambio de paradigma_Carta al Director del Diario La Tercera

Señor director:

La evidencia nos ha demostrado a nivel nacional y mundial -al menos en el último año- que las instituciones de educación superior deben estar preparadas para implementar masivamente nuevas tecnologías de enseñanza y aprendizaje a distancia, modificando profundamente el paradigma clásico presencial.

Lo expuesto se revisa por diversas circunstancias: crisis sociales, asuntos de salud pública, movilizaciones que afectan la normalidad de las actividades (paros y tomas), transporte en grandes ciudades colapsadas, contaminación, entre otras tantas.

Así las cosas, es necesario prepararse para los nuevos tiempos, reorientar la docencia en aula y estudiar mecanismos para optimizar la docencia experimental, todo con los estándares de calidad que exige cada disciplina. Tarea compleja, pero desafiante.

Daniel Burgos Bravo
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Carta al Director del Diario La Tercera publicada el día 14 de marzo de 2020 [descarga].-
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