Señor director,
La agresión a la ministra de Ciencias reabre el debate sobre la normalización de la violencia en el espacio público, evidenciando la necesidad de una condena transversal y sin ambigüedades para resguardar la convivencia democrática.
Cualquier intento de atenuar la condena frente a la inaceptable y cobarde agresión sufrida por la ministra de Ciencias en la Universidad Austral equivale, en los hechos, a validar la violencia. Este tipo de relativización fue una práctica recurrente en sectores no menores del espectro político durante los episodios ocurridos en el denominado “Estallido Social”.
Tal como evidenciaron sus consecuencias, estas conductas erosionan la democracia y deterioran gravemente las formas de convivencia y trato entre las personas. Resulta imprescindible que todos los sectores, sin ambigüedades ni matices, condenen de manera categórica este tipo de hechos.